Esa mujer, de cuya vida penden cincuenta y tantos años de nostalgia, tiene un aura preciosa, una magia, que al entregar su amor todas encienden. Ella con sus caricias, dislocada, de su ansiado y tortuoso sentimiento, todo lo lleva al plano del momento sintiéndose atractiva y deseada. Olvida el ya he pasado los cincuenta que ...